LOCOS EN MI VIDA IV

EL TÍO QUE TODOS DESEAMOS TENER

Todo el mundo termina preguntándome en un momento u otro si las historias que cuento en esta serie son ciertas o qué narices hago para atraer a gente así. Por si quedan dudas lo proclamo aquí para que quede claro: Son absolutamente ciertas. Y la verdad, descartando que también conozco a gente que tiende a ser normal (o al menos, menos extravagante que la media), creo que la clave reside en la familia. Mi familia, aunque no demasiado numerosa, es bastante variadita: artistas, cerebritos, intelectuales, yoguis… vamos, de todo menos gente corriente. Semos asín de fantásticos, oiga. Pero de entre tod@s ell@s, sólo uno destaca para protagonizar un capítulo de esta sección: Mi tío F.

Sí, seguro todos vosotros tenéis un “tío raro”, pero os reto a todos a un concurso de rarezas contra el mío. F. es capaz de derrotar a todos vuestros parientes raros con las manos atadas a la espalda, los ojos vendados, dormido y a la pata coja. Creo que el éxito de la serie “Locos en mi vida” radica en que llevo toda la vida contando anécdotas sobre este señor. Sobre todo en Navidad, porque hace años que evito verle por todos los medios, y Nochebuena y Navidad son los dos únicos días del año en los que no me puedo librar. Y no hay año que no salga con algo que contar. Tengo amigos que esperan mi llamada en Nochebuena, a la hora que sea, para que les cuente qué ha pasado porque SIEMPRE pasa algo con este hombre.

Así que hablemos de F:

F. y yo no comenzamos nuestra relación con buen pie. Cuando yo tuve la ocurrencia de nacer, dejó de ser el pequeño de la casa y sufrió un caso agudo de síndrome del príncipe destronado. Normal: él sólo tenía veinticinco añitos, y va su hermano y se convierte en padre de una peduga de dos kilos y medio que llegó con el único propósito en la vida de quitarle el protagonismo. Menuda faena. Pero eso fue después de nacer yo. Parece que antes estaba ilusionado con eso de que llegase alguien nuevo a la familia, que quizá podría ser una niña para variar, ya que él sólo tenía hermanos. Por esa razón, justo antes de que mi madre entrase en el paritorio, paró a los enfermeros que transportaban la camilla, se acercó a ella y con aire solemne le dijo: “Cuñada, si puedes hacer algo en el parto, que sea niña”. Y ahí se quedó tan pancho esperando que mi madre le hiciese caso.

Mientras yo crecía y él intentaba madurar (a estas alturas todavía está en ello) tuvimos tiempo para limar asperezas. Nunca olvidaré esas dos veces en que me llevó a la piscina e intentaba convencerme de que debía mantenerme en la superficie del agua para respirar mientras él me daba una ahogadilla tras otra. Qué bonito. Gracias a él ahora soy una magnífica buceadora. O esos bonitos gritos y broncas con los que obsequiaba a toda la familia en los momentos más adecuados, como cumpleaños o navidades. Gracias a ellos se diferenciar una voz proyectada de una voz gritada, que me viene muy bien para mi profesión.

Pues bien, ahora que sólo nos vemos en navidades, la fuente del conflicto suele ser las viandas con las que vamos a celebrar tan “entrañables fiestas”. Hace unos años hubo una memorable ocasión: él insistió (y no veáis con qué insistencia es capaz de insistir) en internacionalizar la cena con el objeto de abrir nuestra rancia cultura judeo-cristiana a otras sociedades, más o menos avanzadas, en las que la gastronomía es diferente a nuestra obsoleta y capitalista costumbre, herencia del franquismo, la represión y la madre del cordero. En resumen: que no le apetecía pavo y que quería cenar Roastbeef. Pofale, pobueno, podacuerdo. En mi casa somos políglotas (osea, que comemos de todo), así que por no escucharle más decidimos no hacer pavo. Hicimos un roastbeef delicioso, justo en su punto, que daba gloria verlo y olerlo.

ROASTBEEF

Pues bien, la bronca de ese año fue porque éramos unos incultos y pésimos cocineros, ya que aparte de no tener ni idea de lo que era un roastbeef, la carne estaba cruda por dentro. Así que agarró una sartén, la llenó de aceite y frió allí su ración hasta que quedó bien churruscadita mientras nos enseñaba a ser cosmopolitas gastronómicamente hablando. Con dos cojones.

PRÓXIMAMENTE: LA NOCHEBUENA DEL POLLO AL LIMÓN.

Anteriormente en LOCOS EN MI VIDA…

EL HOMBRE DEL ESPERMA SALTARÍN

EL BIBLIÓFALO

EL HOMBRE DE LAS BOLAS SALTARINAS

5 respuestas a LOCOS EN MI VIDA IV

  1. Ruth dice:

    Jajajjaaaa. ¡No me lo puedo creer! Tienes que conocer a Jos porque él tiene un terrible e incombustible imán para lo friqui. Se le acerca lo más extraño de la sociedad a contarle y a aconsejarle.

    Ayer por la mañana, sin ir más lejos, apostados estábamos en una terraza paladeando café con nuestra perrita, un espécimen pequeño pero con reputada mala leche, y se nos acercó una mujer muy suave preguntándonos cosas del perrillo. Le advertí de que tenía mal genio y la mujer nos dijo que ¡¡llamásemos al encantados de perros!!

    Y lo de los tíos…,. Mi tío P. un día dijo que lo de los modelos estaba chupado y atravesó el salón de casa de mi abuela, con una mano en el bolsillo, simulando que desfilaba. Lo mejor: ¡que lo hacía bien!

  2. Las Ruvis dice:

    osti… nosotras tamvien tenemos un iman para los frikis que no ai manera. de echo, tenemos hamigos que traen hamigos cuando quedamos, para que bean lo que puede pasar. i yegan ahi, esperando cosas raras a cascoporro i hes una tension increivle…
    i lo peor hes que realmente ocurren cosas malas, i claro, la fama crece. ainssssss

    lo del rosbif de tu tio hes tan grande, que hesperamos ansiosas hel capitulo del poyo al limon. manque tenemos que contarte que una bez nuestro primo hel pequenyo mareo a todos los bendedores del mercado central de balencia porque le encargamos ir a comprar un poyo para acer poyo al vino i llego cinco oras despues i cavreado porque en ningun puesto tenian poyos alvinos. el tio avia estado zinco oras vuscando un poyo ruvio i de ojos azules!!!!
    aun nos morimos de la risa cuando lo recordamos!!!

  3. Apsar dice:

    Ese tio no es nada comparado con mi tito Pepe que en paz descanse.
    Hacía veinte años que no lo veíamos ( mi hermana y yo) ¡¡vamos casi después de nacer¡¡. Volvemos a reencontrarlo y nos dice que tiene dos niños con una amante y quiere que conozcamos a sus niños. Compramos regalitos para los niños y después de un viaje de doce horas en tren llegamos al destino: ¡¡tito que alegría verte¡¡¡ besos, abrazos… ¡¡vamos a ver a nuestros primitos¡¡… Y NOS SUELTA: ¡La han PALMAO¡ Vamos que se habían muerto¡¡¡
    Mi hernana y yo con cara de PRIMAS diciendo: No nos lo podemos creer¡¡¡ Se a cargao a dos hijos de un plumazo…¡¡¡
    Se había inventado lo de los hijos para que no pusiésemos objeciones para conocer a su amante….
    Bueno Glen con tu imaginación puede que esta historia puedas contarla y terminarla tu. Besazoz¡¡¡

  4. Glenclous dice:

    Pero Ruth, el encantador de perros existe!! Siento darte esta noticia, pero tendrás que ver la tele también los fines de semana por la mañana, jajaja. Aquí tienes el enlace del programa. Y por cierto, si le llamas avísame, porque ese hombre me viene mu bien pa lo mío…

    Ruvis, buenísimo lo del pollo albino, juasjuas. Cuando escriba lo del pollo al limón incluiré receta, por si algún osado quiere hacerla y experimentar lo mismo que nosotros esa nochebuena.

    Apsar: Jo, no había caído en el tío Pepe, que es tu tío y mi tío abuelo. Ahora ya tengo clarísimo que con una familia así, una no puede salir normal, jajaja. Otro día escribiré sobre el tío Pepe, que también tengo anécdotas suyas buenísimas.

  5. […] ● Tener la certeza de que la Nochebuena será un follón con determinados elementos de tu familia. […]

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