TRADICIONES

Casi todos los veranos de mi infancia los pasé en el Mediterráneo. Ahora parece que la noche de San Juan está institucionalizada en todo el país. Hogueras cuya pila ha sido supervisada por el jefe de bomberos, verbena organizada por el ayuntamiento, retransmisiones para el telediario en las ciudades más señaladas… Ya es otra fiesta “suya”.

Cuando era pequeña toda la chiquillería se levantaba el día 23 y se iba casa por casa a recoger muebles viejos, trastos, cualquier cosa que ardiese que la gente nos quisiera dar. La gente guardaba los trastos para San Juan en lugar de reservarlos para el vertedero. Críos de 5 a 15 años cargábamos con maderos, muebles destartalados (con clavos portadores de tétanos incluidos) trastos pesados y otras cosas que a estas alturas harían palidecer al defensor del menor de turno. “¡Niños cargando peso! ¡Niños cerca de objetos punzantes, oxidados y/o potencialmente peligrosos! ¡Niños organizando una fiesta en la que van a participar en lugar de dejar eso a las autoridades pertinentes! ¡Fiestas populares no institucionalizadas! ¡QUÉ HORROR!”. Pues todos salimos vivos de esa, además de pasárnoslo pipa, os lo puedo asegurar.

Se conservaba el ritual de destruir lo viejo para renacer en el Solsticio de Verano. Éramos paganos aunque muchos beatos no se diesen cuenta. Cada barrio, casi cada calle, tenía su hoguera formada de los trastos más variopintos, y tras ver arder la tuya, te ibas a la del barrio de al lado, y al del otro, hasta que terminábamos en las de la playa. Y esos momentos no se me olvidarán jamás. Me fascina el mar. Y el mar de noche iluminado por el fuego ya es algo que me supera. No tengo palabras para contaros lo que siento ante esa imagen. Ni tampoco para contaros cuanto echo de menos estar junto al mar esta noche.

Así que esta noche en la capital he creado mi hoguera particular. He cogido una ensaladera metálica (ya me he cargado unas cuantas de cristal, hace años que no paso San Juan junto a una hoguera en condiciones), la he llenado de papeles viejos y palillos a modo de mini-troncos y la he quemado junto a la piscina de mi casa. Y he echado unos cuantos lagrimones por todos esos veranos junto al mar que he pasado lejos, y todas esas ilusiones y personas que tenía entonces y ya no tengo.

Y tras recordar la tradición de mi pueblo de mar, he seguido la tradición de mi madre: Un enorme cuenco de cristal lleno de agua en la ventana toda la noche, para que se impregne de las cosas buenas que hay hoy en el aire. Y mañana en cuanto me levante, lo primero que haré será lavarme la cara con esa agua. Porque no se si me dará suerte pero es una forma preciosa de acordarme de mi madre. Y porque sí.

Te echo de menos, Mamá.

8 respuestas a TRADICIONES

  1. v a n i a dice:

    En Pucela la tradición reciente es bajar a la playa del Pisuerga (sic), mamarse un poco, saltar la hoguera dos o tres veces y recibir dos docenas de hostias de la Policía Nacional que manda el alcalde reaccionario y chuloputas… el mejor amenizador de festejos que tiene la ciudad, por tercera legislatura consecutiva. Y luego que nos ponen motes.

    Besos.

  2. Apsara dice:

    ¡Ay Ol… Glen no tengo palabras… solo mucha emoción de la bonita, bonita porque… Estuve cerca de tu pueblo de mar en esta noche de San Joan… hice mi hoguera en la playa, pedí algunos buenos deseos, hice todo el ritual. Me meto en tu blog y leo con ojos acuoosos como describes tu infancia de esa noche… Esta noche yo he soñado con mi hermana, estaba muy hermosa… haciendo piruetas de hada en un castillo y lanzándose al mar… Glen tu echas de menos a tu madre…yo hecho de menos a mi tata.
    ¡Te quiero preciosa¡

  3. Apsara dice:

    Ayiisss Glen… por segunda vez… en esta noche. Escucha este enlace que tiene una canción preciosa… le gustaba mucho a mi tata… Va de mares y de carencias. La nostalgía a veces es buena y necesaria si nos trae la presencia de nuestros seres queridos. Besines…

  4. CastaDiva dice:

    Bueno, entre tu entrada y la de apsara ya me tenéis llorando … Si es que no se puede ser tan empática, joer!

    Muy bello y tierno texto, Glen.

    Besos y un abrazo gigante.

  5. Daniel dice:

    Yo, al vivir en otro pueblo mediterráneo, también recuerdo, desde siempre, las fiestas de San Juan… No es algo nuevo e “institucionalizado”… Aquí ningún jefe de bomberos supervisa ná… También recuerdo de pequeño, pasar de barrio en barrio, de calle a calle, viendo las hogueras de unos y otros. Hoy en día, el terminar en la playa se ha convertido ya en otra excusa para terminar “hasta el culo” de alcohol. Y si, yo también soy ritualista… mantengo tradiciones como la tuya del agua en la ventana… Hay miles, seguro que las conoces…

  6. Martina dice:

    Hay personas que siguen contigo aún después de irse. Sobre todo cuando sabes que te protegieron en vida y lo seguiran haciendo estén donde estén. Me has hecho llorar Glen…

  7. […] a Torredembarra, a mi pueblo. No, no tengo ancestros en esa localidad: lo que tengo allí es media infancia, un puñadito de amigos de esos que son para siempre pase el tiempo que pase y las cenizas de mi […]

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