Últimamente vengo observando que se están poniendo de moda las reivindicaciones que terminan con un “…YA!”. Así como Aurë reivindica el ¡Premio Nobel para Vargas Llosa YA!, Vania comenzó hace poco una campaña que consiste esencialmente en pedirme insistentemente vía messenger un ¡Post marrano YA!
En fin, como no tengo potestad para darle el premio Nobel a Vargas Llosa (que ya me gustaría), comenzaré con las reivindicaciones facilitas y luego ya nos ponemos con las complicadas. Con ustedes:
EL HOMBRE QUE SE VOLVIÓ MUJER AL ENCONTRAR LO QUE BUSCABA
Érase una vez un hombre, que a base de ver películas X, se empeñó en averiguar si eso del Squirting era realidad o sólo una leyenda. Buscó y buscó, investigó e investigó, experimentó con unas y otras, hasta que lo consiguió. Provocó uno con sus propias manos. No un surtidor de metro y medio de alcance que se ven en las pelis porno (porque eso sí que es mentira), sino una eyaculación femenina en toda regla, de las de verdad. Entonces, una vez conseguido el objetivo espetó a la “afortunada”:
-Ainss, qué asco, a partir de ahora teniendo en cuenta el peligro de explosión, casi que dejamos aparcado lo del sexo oral.
-Pero… esto… ejem… A ver, primero: como esto no es una peli porno, de explosión de largo alcance, nada. Y segundo: ¿No estabas deseando verlo en directo? ¿No te llena de orgullo masculino y testosterónico haberlo provocado? ¿No eras tú el que lo buscaba ahí dentro, que yo estaba de lo más feliz con mis orgasmos standard? ¿Y ahora soy yo la que se queda sin sexo oral mientras tú le cuentas a tus amiguetes lo que has conseguido hacerle a una tía? ¡Amosnomejodas!
-Pues sí. Es que… ahora que sé que te puede pasar, me da corte y no me apetece.
-Pero tú sabes cómo lo has provocado, y me consta que también sabes cómo provocar unos fantásticos orgasmos oralmente sin que eso pase, así que con que no hagas lo que has hecho, no hay peligro. Y además, si yo noto que va a pasar, incluso te puedo avisar. Un momento… ¿Pero esto no es lo que decís los tíos?
-Si, qué gracia. Pero… casi que no. Tranquila, hay muchas otras cosas que te hago que te gustan, no te preocupes por eso.
-Pues qué mal para mí, con lo bien que lo haces.
-Jejeje. Gracias. Pero no.
…………..
-Oye…
-¿Qué?
-¿Me la chupas?
-Vete a la mierda.
-Desde luego… Qué raras sois las tías.
Anteriormente en LOCOS EN MI VIDA…
EL HOMBRE DEL ESPERMA SALTARÍN
EL BIBLIÓFALO
EL HOMBRE DE LAS BOLAS SALTARINAS
EL TÍO QUE TODOS DESEAMOS TENER
EL VENDEDOR DE COCHES