Venga, una de confesiones: Con este título no me refiero a saunas ni a comidas picantes, sino a lugares, películas o situaciones, que por evocarme determinados recuerdos subiditos de tono me ponen malita de lo mío. Ya sabéis: esos calentones que te dan en un momento dado y no es posible evitarlos estés donde estés. Porque queridos y queridas: yo parezco una pervertida, pero además lo soy.
La Mezquita de Córdoba. Ufff. Es que no puedo ni escribir sobre ello. Si el que me acompañó en ese suceso (que se que entra por aquí de vez en cuando) quiere hablar, que lo cuente. A mi me dan sudores…

La Casa Milá (La Pedrera), en Barcelona. Eso pasó de ser una visita cultural a todo un episodio calenturiento en la azotea. Recuerdo que unas horas después del sucedido, se lo comenté a mi tía en plan confesión de chicas, y sólo me pudo decir “Fíjate, qué modernista nos ha salido la niña”. Qué maja.

Las Amistades Peligrosas. Es una de mis pelis favoritas, pero he tomado la determinación de recomendar esta película a amigos, pero no verla con ellos. Porque ya me ha pasado con varios: La recomiendas, invitas al amigo-pretendiente-conocido a verla, y a los diez minutos ya estamos en otras faenas que nos impiden el visionado del film. No se si es “mi película mágica” o es que ya veníamos con ganas. Va a ser una mezcla de ambas cosas… Lo malo es que ahora cuando la quiero ver me acuerdo de otras cosas y no me centro en lo mucho que me gusta (la peli, que lo otro también).

Los Citroen AX azules oscuros. Pues sí, ¿quién no ha tenido un desfogue de juventud en un coche? Pues los míos fueron en mi AX, conocido entre la pandilla como Morgan. Sí, qué pasa, le pongo nombre a mis coches, yo soy así. Pues eso, que mi Morgan ha sido testigo de algún episodio no apto para cardíacos. Ainsss, qué tiempos más… incómodos.

Las piscinas redondas. Es lo que tiene haber sido socorrista en los tiempos mozos. Que en verano te vas de juerga, ligas (o sales ya ligada), te preguntas dónde ir, hace calor, y tienes las llaves de una piscina enorme y vacía en el bolso. Si eso no es una consecuencia lógica…

¿Y vosotros? ¿Qué sitios os hacen sudar?